ECOLOGÍAS DEL TERRITORIO

FRANCISCA SÁNCHEZ (n. Santiago, 1975)
2021
Suelo es una obra que parte del hundimiento y avanza, paso a paso, hacia una escucha activa del territorio. Cuando la Laguna de Aculeo desapareció, no solo emergieron un paisaje reseco, sino también preguntas. ¿Cómo entrar en ese molde que ya no contiene agua? ¿Cómo hacer visible lo que el cuerpo recuerda y la tierra calla?
Francisca Sánchez no observa desde fuera. Camina, se agacha, recoge, dibuja, anota. Cada gesto se convierte en trazo, cada trazo en escultura. En esta obra expandida, que es instalación, archivo, libro y ritual, el cuerpo se convierte en sismógrafo de un paisaje herido.
La exposición se construye como una conversación múltiple entre memoria geológica, gesto corporal y lenguaje plástico; lo que se exhibe no es solo el resultado, sino también el trayecto. Suelo es una invitación a volver a pisar con atención, a excavar en lo que ya no está, para reaprender a habitar lo que permanece.

Equipo
Proyecto


El hundimiento de la Laguna de Aculeo (Paine, Chile) no sólo dejó una cicatriz ambiental: abrió un territorio de preguntas. La superficie seca, cuarteada, se convirtió en una página en blanco sobre la cual era imposible escribir desde la distancia. En lugar de ilustrar una ausencia, Suelo se plantea como una búsqueda desde el cuerpo: entrar al molde, explorar sus texturas, aceptar el desajuste.
Francisca Sánchez no observa: se involucra. Su práctica no distingue entre el hacer y el pensar, entre el gesto y el registro. En el barro, en la tierra rajada, en el caminar lento, aparece una metodología en la que el cuerpo es la primera herramienta. Las esculturas surgen de acciones concretas: arrastrar, cavar, sostener, tocar. Lo que se exhibe es el resultado de una exploración que es a la vez física, geológica y emocional.









La historia reciente de la Laguna de Aculeo es también la historia de una desaparición. Ubicada en la Región Metropolitana de Chile, Aculeo fue durante décadas un paisaje acuático emblemático, asociado tanto al turismo como a la vida comunitaria y agrícola de la zona. Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas, este ecosistema comenzó a transformarse de forma alarmante. La sequía prolongada, combinada con la sobreexplotación de derechos de agua y el avance de proyectos inmobiliarios y agrícolas, provocó su progresivo vaciamiento. A mediados de la década de 2010, la laguna desapareció por completo, dejando a la vista un suelo agrietado, árido, desorientador. El fondo se volvió superficie; lo sumergido, huella. Fue entonces cuando Francisca Sánchez comenzó a trabajar Suelo, ingresando a ese vacío no solo como un lugar físico, sino como un problema estético, político y afectivo.
Pero la historia no termina allí. En los últimos años, tras intensas lluvias y fluctuaciones climáticas, el agua ha comenzado a volver. Sin embargo, este retorno no restituye lo perdido ni cancela las preguntas abiertas por su ausencia. ¿Qué significa que el agua vuelva? ¿Qué memorias borra, qué otras activa? ¿Cómo pensar el territorio cuando ya no se puede confiar en su estabilidad? En este nuevo escenario, Aculeo ya no puede ser leído simplemente como una laguna, sino como un síntoma: un espacio atravesado por fuerzas geológicas, extractivas y sociales que exceden su geografía. Su transformación —su ida y su regreso— revela tanto los límites de las categorías ecológicas como la urgencia de prácticas artísticas que piensen con y desde esos límites.
Suelo no documenta el desastre; lo camina, lo roza, lo escucha. En una de sus piezas, el contorno aéreo de la Laguna de Aculeo —ya sin agua— es trasladado a una escultura tallada con tecnología CNC. Pero lo que aquí se inscribe no es un modelo topográfico, sino una pregunta: ¿qué forma deja el vacío? Esta superficie, que parece relieve y cicatriz a la vez, pone en contacto dos escalas —la del territorio y la del cuerpo— y activa una lectura táctil de lo que el ojo ya no ve. Frente al espejismo de la regeneración, la obra insiste en lo que aún queda por entender: que ningún retorno es simple, y que quizás no se trata de volver a habitar la laguna, sino de aprender a convivir con su herida. El paisaje no es fondo, sino cuerpo: una superficie viva, cargada de memorias, tensiones y ecologías.





















arriba del suelo, abajo del suelo
Publicado junto a la exposición en el MAVI UC, el libro arriba del suelo, abajo del suelo —realizado por Francisca Sánchez en colaboración con Magdalena Recordón— no busca documentar la muestra, sino prolongarla. Es una extensión táctil y conceptual del proyecto Suelo, donde el dibujo reemplaza al texto como modo de pensamiento, y la página se convierte en superficie porosa para seguir escarbando.
Arriba del suelo.
La figura sobre la superficie no tiene idea de lo que
sucede bajo sus pies.
Imagina en amarillo la desaparición de sus miembros, inscritos entre los estratos que la materializan.
Cada página es un cambio.
Cada vez, ahora.
Nube de puntos, huella que guarda el recuerdo y anuncia el silencio de estar sobre tierra.
Abandona su suelo, lo deja desierto.
Al día siguiente aparece el agujero.
Eso trama el dedo invisible que surca la ilusión del abajo.
No se sabe lo que busca, pero avanza perforando en un movimiento amarillo y obstinado.
Al fin se detiene.
No se ha dado cuenta que la materia verde ha rellenado el caprichoso recorrido.
La fijeza advierte que la figura se ha vuelto escultura.
Abajo del suelo,
la escultura sorprendida por la fijeza revela la figura.
Su materia verde se extingue subiendo los surcos de un sencillo recorrido.
Desvanece el movimiento en la ruta amarilla
y el dedo invisible pierde la memoria.
Abandona su suelo, lo deja desolado.
Las capas imaginarias levitan frente al territorio de la página desierta.
Al día siguiente, el primer estrato,
los próximos días arman el volumen.
Nube de puntos que constituye la materia
mientras fuga el amarillo del dibujo sin
nombre.
La figura descansa sobre la superficie
roja, duda de su permanencia.




Diálogo en el taller
Esta pieza audiovisual fue realizada durante una visita del artista Matías Movillo al taller de Francisca Sánchez. En él se recogen fragmentos de conversaciones en torno a las esculturas en proceso para la exposición del MAVI, así como imágenes capturadas en la intimidad del espacio de trabajo de la artista.
Grabación y edición: Naira Films
Sonido directo: Esteban Sandoval








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