CIENCIAS OCULTAS
Josefina Camus (1982, Santiago)
2019
En Melting Forms (Formas Derritiéndose), Josefina Camus aborda el agua como materia viva y mediadora entre cuerpo, ambiente y energía. A partir de procesos alquímicos, la artista combina esculturas, hierbas medicinales y aguas recolectadas que se transforman en infusiones, vapores y temperaturas. Lo que emerge no es un objeto, sino una atmósfera que se modifica con la presencia de quienes la habitan: una experiencia líquida que diluye los límites entre cuerpo y entorno.
Inspirada en antiguas prácticas de sanación vegetal, la obra propone un diálogo entre erotismo y medicina, entre transformación y deseo. En este laboratorio sensorial, el conocimiento no se enuncia: se respira, se comparte, se transmuta. Melting Forms convierte la alquimia en una práctica de cuidado colectivo, donde el gesto artístico deviene en un acto de conexión con lo invisible.

Fotografías por Lorena Ormeño y Mila Ercoli
Equipo
Proyecto
En Melting Forms (Formas Derritiéndose), Josefina Camus aborda el agua como materia viva y mediadora entre cuerpo, ambiente y energía. A partir de procesos alquímicos, la artista combina esculturas, hierbas medicinales y aguas recolectadas que se transforman en infusiones, vapores y temperaturas. Lo que emerge no es un objeto, sino una atmósfera que se modifica con la presencia de quienes la habitan: una experiencia líquida que diluye los límites entre el cuerpo y el entorno.
Inspirada en antiguas prácticas de sanación vegetal, la obra propone un diálogo entre erotismo y medicina, entre transformación y deseo. En este laboratorio sensorial, el conocimiento no se enuncia: se respira, se comparte, se transmuta. Melting Forms convierte la alquimia en una práctica de cuidado colectivo, donde el gesto artístico deviene en un acto de conexión con lo invisible.
En Melting Forms, Josefina Camus explora las correspondencias entre cuerpo, planta y agua a partir de una investigación que entrelaza etnobotánica, alquimia y taoísmo. Inspirada en las antiguas prácticas de curación vegetal, la artista entiende las plantas como portadoras de energía sutil y memoria ancestral, donde cada especie guarda una frecuencia capaz de equilibrar lo físico, lo emocional y lo espiritual. Su acercamiento a la etnobotánica, más allá de lo científico, propone una mirada biocultural que reconoce a las plantas como agentes de conocimiento, parte de una red simbiótica donde materia y mito se entrelazan.
Desarrollada entre la práctica doméstica y la experimentación performativa, la obra combina aguas recolectadas, hierbas medicinales y esculturas de hielo que se transforman en infusiones, vapores y temperaturas. Este proceso alquímico hace visible la interdependencia entre transformación material y afectiva: el derretimiento del hielo se vuelve espejo del cambio interior. Camus retoma principios del taoísmo, aprendidos junto a Mantak Chia entre 2017 y 2019, donde el chi circula como energía vital entre los elementos y los órganos, recordando que toda curación es también una danza entre fuerzas opuestas.











Presentada por primera vez en Casa O de Lastarria (Santiago, 2019), Melting Forms se articuló como un entorno activo donde el agua, las hierbas y los cuerpos compartían un mismo pulso. En el centro de la sala recubierta de plástico, una mesa alquímica reunía aguas recolectadas, flores, materiales orgánicos y objetos de laboratorio: tubos, recipientes de vidrio, cuerdas de látex, junto a dos esculturas de hielo intersexuales elaboradas con infusiones medicinales. Éstas se derretían lentamente sobre pequeñas piscinas inflables, liberando aromas y temperaturas cambiantes, componían un paisaje híbrido entre lo natural y lo artificial.
El público fue parte esencial de Melting Forms. La artista estableció un protocolo que invitaba a los participantes a activar la instalación mediante gestos simples y atentos: formar grupos, sostener pequeñas esculturas de hielo e ir disponiéndolas en una estructura aérea con cuerdas de látex, experimentar sus temperaturas, texturas, olores y sabores. La obra se desplegaba como una coreografía colectiva en la que el cuerpo y la materia se transformaban mutuamente.







Camus guiaba la experiencia con relatos sobre las plantas medicinales empleadas y su influencia emocional: el diente de león, que convierte la depresión en expresión y autoempoderamiento; la flor de saúco, que alivia el miedo; la lavanda, que induce la relajación y el trance; la melisa, que abre el corazón; la caléndula, que consuela tras el trauma; y la milenrama, que protege el aura. Estas historias, transmitidas oralmente, tejían un saber ancestral sobre el poder curativo de las plantas y su capacidad de transformar los estados psíquicos y afectivos.















La instalación se convirtió así en un espacio de reunión y de sanación colectiva. El calor del verano aceleraba el derretimiento del hielo, y con él la apertura de un tiempo compartido: un instante suspendido donde arte y alquimia se confundían. Cada olor, cada gota, cada palabra invocaban una memoria corporal. La materia se deshacía mientras los cuerpos se tocaban, reían, recordaban. En esa comunión efímera, Melting Forms hacía visible la posibilidad de curarse a través de la atención, del deseo y de la transformación mutua.
En el contexto de Ciencias Ocultas, Melting Forms opera como una alquimia contemporánea donde arte, energía y conocimiento ancestral se confunden. La obra de Josefina Camus convierte lo efímero en método y lo sensible en forma de pensamiento; busca propiciar una transformación del agua al vapor, del cuerpo al ambiente, de la experiencia al saber. Frente a un mundo que se deshace bajo la lógica del control, Melting Forms propone otros modos de percibir y cuidar. Su laboratorio de materia y deseo responde al presente desde la escucha, recordando que toda ciencia empieza en la observación de lo invisible. Como en el taoísmo o en la etnobotánica, aquí conocer es también tocar, oler, sentir: un gesto de interdependencia que restituye la continuidad entre cuerpo y planeta, entre arte y vida.



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