TRÍADA ESPACIO-TIERRA-AGUA / LÍMITE DE CONFUSION / RESIDENCIAS QOYLLUR / CUERPO Y AMBIENTE / EL REINADO DE LOS HONGOS / CIENCIAS OCULTAS
Ecologías del Territorio es un acto de reorientación, un desplazamiento del lente biológico —con un enfoque reduccionista que estudia organismos aislados— hacia una mirada ecológica que insiste en lo relacional, lo interconectado, lo simultáneo. Mientras la biología ha generalmente fragmentado, la ecología expande, integrando cuerpos, minerales, flujos, historias. Es un campo interdisciplinario donde lo humano y lo más-que-humano se entrelazan en un tejido que vibra, que se erosiona, que respira.
En este ciclo, Alexandra Mabes, Isidora Correa y Francisca Sánchez se convierten en cartógrafas de un paisaje donde lo vivo y lo inerte se confunden, donde los territorios se disuelven en la memoria de sus ruinas. Aquí, el cuerpo es cauce, el suelo es archivo y el agua es un espejo roto que nos devuelve el reflejo de un mundo en descomposición.
En Río Abajo, Correa capta los paisajes devastados de Tierra del Fuego, donde los castores, convertidos en agentes colonizadores, replican la lógica extractiva que asoló a los Selknam. Un tronco de lenga suspendido, roído y desmembrado, es un cadáver vegetal, un relicario de la devastación. A través de video y fotografía, Correa nos enfrenta a una ecología detenida en su propio colapso: un río que ya no fluye, un bosque que ya no crece, un cuerpo vegetal que se fragmenta una y otra vez, como un testimonio fósil de la violencia ambiental.
En Suelo, Sánchez excavó en la Laguna de Aculeo, un territorio que se secó completamente en 2018, y que en 2023, las lluvias milagrosamente devolvieron el agua a un paisaje marcado por la ausencia. Las esculturas de yeso y tierra son vestigios del contacto entre la piel y la superficie, impresiones del paso, del peso, del roce. Aquí, el suelo no es un fondo pasivo, es un campo de tensiones: un terreno que recuerda lo que fue agua, lo que fue tierra seca, lo que hoy es un umbral donde ambos estados coexisten y se contradicen.
En Cu/ Cuerpo infinito, Mabes toma el cobre —metal mineral, material eléctrico, y antimicrobiano, y eje vertebral de la economía chilena— y lo convierte en extensión corporal, en sistema circulatorio, en vaso comunicante entre cuerpos humanos y flujos minerales. Cuerpos conectados por el cobre se transfieren respiración, energía, impulso. Aquí, la danza es un loop que no se cierra, una coreografía interminable donde el cuerpo es paisaje, un campo de fuerzas por donde la memoria se filtra y se condensa como sudor, como óxido, como un eco que reverbera entre las entrañas y las economías globales.
En conjunto, estas obras cuestionan nuestra capacidad para leer el territorio no sólo como superficie, sino como un cuerpo palpitante, un mapa de fuerzas que registran cada acto, cada roce, cada catástrofe. En un mundo donde lo sólido se disuelve, lo líquido se fosiliza y lo vivo se fragmenta, Ecologías del Territorio nos invita a reconfigurar el mapa, y propone un ensayo sobre cómo seguir leyendo el mundo en tiempo de extinciones.
Equipo
Proyectos

Isidora Correa
2021
En Río Abajo, Isidora Correa investiga la transformación radical de los paisajes en Tierra del Fuego, donde los castores —introducidos en 1946 para una industria peletera que nunca prosperó— han devastado los bosques de lenga. La obra combina instalación, fotografía y video, y fue creada tras una residencia en el Parque Karukinka, territorio ancestral Selknam. Un tronco mordido, suspendido en sala, se convierte en testigo mudo de una lógica extractiva que aún persiste: plaga, colonización, ruina.

Francisca Sánchez
2021
En Suelo, Francisca Sánchez explora la Laguna de Aculeo cuando dejó de ser laguna y se convirtió en suelo: un lecho seco, resquebrajado, donde la tierra guardaba el paso del cuerpo como una inscripción silenciosa. Sus esculturas de yeso y tierra surgen del contacto directo con ese paisaje. Pies, manos, palas: una coreografía dibujada entre superficie, materia y memoria.


Alexandra Mabes
2024
En Cu: Cuerpo Infinito, Alexandra Mabes transforma el cobre —mineral conductor, antimicrobiano y vértebra de la economía chilena— en una extensión del cuerpo. Desde la danza, trabaja el metal como se trabaja un gesto: con ritmo, fricción y respiración esculpida. Cada objeto es una huella: una marca del cuerpo que bailó, respiró, se ocultó o se detuvo. Un vestigio del movimiento convertido en propósito. Movimiento detenido, sudor en forma de óxido, coreografía hecha materia.
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