ECOLOGÍAS DEL TERRITORIO

ISIDORA CORREA ALLAMAND (n. Santiago, 1977)

2021

 

Río Abajo es una obra que emerge desde el colapso. Un tronco de lenga suspendido en el espacio nos enfrenta a una historia que se hunde en los suelos anegados de Tierra del Fuego: la introducción del castor canadiense como especie exótica, el fracaso de una industria peletera impulsada en los años 40, y la devastación silenciosa de un paisaje que nunca terminó de sanar.

Durante una residencia en el Parque Karukinka —territorio ancestral Selknam, hoy convertido en reserva natural— Isidora Correa documentó la transformación radical del ecosistema. Los castores, sin depredadores naturales, han modificado ríos y bosques con una velocidad que desborda toda regeneración. Pero lo que aquí se instala no es un simple registro ecológico: es una arqueología visual de la persistencia y la ruina.

 

Equipo

Isidora Correa Allamand

Artista

Sitio web

Isidora Correa Allamand (Santiago, 1977) es artista visual. Su práctica se articula desde el trabajo de campo y la observación territorial, indagando en procesos históricos, geopolíticos y ecológicos. A través de la instalación, escultura, video y fotografía, explora conceptos de dominación y resistencia, recogiendo rastros del impacto humano sobre el paisaje para construir nuevas narrativas de responsabilidad ecológica.

Es Doctora (c) en Ciencia y Tecnología de las Artes en la Universidad Católica Portuguesa (Oporto). Magíster en Artes Visuales por la Universidad de Chile y Licenciada en Artes Visuales por la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha complementado su formación con estudios de cerámica, fotografía y técnicas escultóricas contemporáneas.

Su obra ha sido expuesta en Chile y el extranjero, incluyendo el Museo Nacional de Bellas Artes, la Galería Patricia Ready, la Bienal SACO, el Centro Nacional de Arte Contemporáneo y ferias internacionales como ARCO Madrid. Ha participado en residencias artísticas en Argentina, Escocia, Colombia y Tierra del Fuego.

Ha recibido múltiples becas y reconocimientos, y su trabajo forma parte de colecciones como la del MNBA, Fundación Engel, Fundación AMA y el Ministerio de las Culturas. Actualmente vive entre Chile y Portugal, desarrollando proyectos que cruzan arte, ecología y memoria.

Proyecto

El tronco mordido, cortado, suspendido, deviene testigo y símbolo. Cadáver vegetal, sí, pero también resto político. A través de la instalación —que combina escultura, fotografía y video— Correa revela un territorio que se ha transformado en archivo vivo de la violencia ambiental. No solo lo que los castores hacen a los árboles, sino lo que la historia ha hecho a ese lugar: colonización, desplazamiento, abandono.Río Abajo no ilustra, interpela. Nos enfrenta a preguntas sin resolver: ¿Qué significa conservar? ¿Quién decide qué especies deben desaparecer para que otras sobrevivan? ¿Cómo escuchar un paisaje herido? En la tensión entre cuerpo, materia y paisaje, esta obra nos invita a leer el territorio como una superficie viva donde se inscriben las consecuencias de lo que ya no vemos.

El proceso de creación de Río Abajo comenzó con una residencia en el Parque Natural Karukinka, donde Isidora Correa recorrió extensamente el territorio, guiada por guardaparques y expertos en restauración ecológica. La observación directa del paisaje, el registro fotográfico y el levantamiento de materiales in situ fueron claves. La artista recolectó fragmentos de troncos mordidos por castores, estudió mapas de focos de intervención y accedió a documentación técnica sobre las zonas más degradadas.

A partir de esta investigación de campo, Correa construyó una instalación donde el cuerpo del árbol —cortado, suspendido, exhibido— replica el gesto que lo transformó. La obra se compone además de imágenes satelitales que evidencian la dimensión territorial del daño, y de un video donde el sonido del agua, el viento y el crujido de la madera sumergen al espectador en un paisaje que parece detenido en el umbral entre lo natural y lo intervenido. Más que representar el conflicto ecológico, Río Abajo se posiciona desde una lógica de implicación material: cada decisión técnica —la elección del tronco, su montaje aéreo, el ritmo de edición— busca generar una lectura sensible del territorio, una que no sea solo informativa, sino también afectiva y crítica.

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